En el tribunal del juez forense: ¿complicidad con la industria farmacéutica?

El objetivo de Antidepaware es crear conciencia sobre los peligros de los antidepresivos. En 2009 su hijo, quien no había sufrido de depresión en toda su vida, fue a ver a su médico por insomnio relacionado con estrés laboral. Le recetó Citalopram y en unos días se había quitado la vida. En el juicio de causa de muerte el juez forense descartó el suicidio y nombró al fármaco Citalopram como “causa posible”. Desde 2013 lleva un página web en la que recoge casos de suicidio relacionados con antidepresivos en Inglaterra y Gales desde 2003. Hay más de 5.000.

AntiDepAware
In the Court of the Coroner
10 de abril de 2016

ElenaLevAwardLa semana pasada en Reading, Berkshire, tuvo lugar el proceso judicial para determinar la causa de la muerte de Elena Levchenko. Elena, de 38 años, nació en Rusia, y mientras estuvo casada con su ex-marido Garry respondía al nombre de Helen Bedford.

En 2005, Elena consiguió la máxima nota mundial en un determinado examen de marketing, y sus esfuerzos fueron premiados con un galardón. Además, Elena tenía cuatro licenciaturas universitarias en carreras como finanzas y contabilidad.

Era miembro del prestigioso Chartered Institute for Marketing (CIM), trabajaba de ejecutiva de marketing y con frecuencia viajaba a Asia Oriental además de por toda Europa por trabajo.

El pasado octubre Elena fue hallada muerta en su casa. No tenía historial alguno de depresión. Su madre Galina, que vivía con ella y su hija de 12 años, declaró en el proceso judicial: “Nunca antes había intentado causarse daño físico. Una semana antes de su muerte estaba preocupada porque había solicitado un pasaporte nuevo y todavía no había llegado. Debido a esto había perdido el apetito y le costaba dormir. Elena estaba tan preocupada porque tenía que viajar al extranjero por trabajo y no sabía cómo lo podría explicar si no conseguía el pasaporte.

Su ex-marido Garry declaró: “Claramente había problemas relacionados con el trabajo. Le cargaron con un enorme volumen de trabajo de un compañero que se había ido. Viajaba al Extremo Oriente y a Europa. Además, cuidaba de nuestra hija.

Elena fue a su médico de cabecera, quien le recetó lo que un periódico describió como “medicación para tratar algunos problemas de salud mental“, pero que de hecho fue el antidepresivo ISRS [Inhibidor Selectivo de la Recaptación de Serotonina] Citalopram.

El día anterior a su muerte, Galina explicó: “No fue a trabajar porque dijo que no se encontraba bien.” Por la tarde salió y, sin saberlo su madre, compró la cuerda que utilizaría más tarde para quitarse la vida.

A la mañana siguiente Galina se dio cuenta de que Elena no había dormido en su habitación. Fue al garaje, donde encontró a Elena ahorcada.

PeterBedford1En el proceso judicial, el juez forense superior de Berkshire Peter Bedford emitió su veredicto: “Concluyo que tenía intención de quitarse la vida mientras sufría de depresión.

Es sorprendente que el juez forense decidiera que Elena “sufría de depresión“. No parece que exista prueba alguna para esta sentencia, mientras que los testimonios de su ex-marido y de su madre sugieren que Elena de hecho estaba siendo tratada por estrés y ansiedad relacionados con el trabajo, un estado que no cumple con el umbral fijado por el protocolo CG90 de NICE [Instituto Nacional para la Salud y la Excelencia en la Atención, del Reino Unido] para la prescripción de antidepresivos, por el riesgo de suicidio.

Además, hay un aspecto todavía más preocupante de como el Sr Bedford llevó este proceso judicial. Cuando Garry cuestionó si los fármacos que le recetaron a Elena podrían haber causado el comportamiento psicótico que influyó en su muerte, el Sr Bedford respondió que como las pastillas se las habían recetado sólo dos días antes de su muerte era poco probable que éstas hubieran cambiado su comportamiento para nada.

DavidHealy5Esta declaración es una falacia absoluta. Tal como expertos como el Dr David Healy pueden confirmar, una reacción adversa a un antidepresivo ISRS, como la ideación suicida, puede ocurrir en apenas unas horas más que en unos días.

Si el Sr Bedford realmente creyera que su declaración es verdadera, sería interesante saber la fuente de la que obtuvo esa información. ¿O tal vez fue un comentario “sacado de la manga” designado a exonerar al Citalopram, que, dicho sea de paso, se ha relacionado con muertes auto-inflingidas en el Reino Unido más que ningún otro antidepresivo?

TomBoomer1La declaración del Sr Bedford puede compararse con el testimonio que prestó la doctora jefe del equipo responsable de recetar Prozac (Fluoxetina) a Tom Boomer, de 14 años, 11 días antes de su muerte en marzo de 2014. La doctora declaró que el “consenso médico” era que Prozac podía “aumentar la ansiedad y el riesgo de autolesiones o suicidio en jóvenes en los primeros dos o tres días de uso.” También declaró que el “ánimo de Tom había mejorado” como resultado del tratamiento. Este testimonio erróneo no fue objeto de recusación por parte del juez forense de Oxfordshire Darren Salter.

La declaración de la doctora contradice la del Sr Bedford, pero es igual de incorrecta. Pero si la motivación de la doctora podría verse como un intento de defender su mala prescripción, no está claro por qué el Sr Bedford desearía eludir la probabilidad de que la muerte de Elena fuese causada no por depresión sino por el Citalopram.

JessicaMonksÉsta no es la primera vez que el Sr Peter Bedford defiende el papel de la medicación psiquiátrica en una muerte auto-inflingida. Hace seis meses presidió el proceso judicial de causa de muerte de Jessica Monks, de 18 años, quien fue arrollada por un tren en enero de 2015

SteveBakerMPAntes del proceso, la serie de eventos que condujeron a la trágica muerte de Jessica ya habían sido revelados en detalle por su diputado Steve Baker en un debate parlamentario sobre epilepsia. A Jessica, que ya tomaba Zonisamida y Oxcarbazepina, le recetaron un antidepresivo menos de dos semanas antes de su muerte.

El Sr Baker le dijo a sus compañeros diputados: “En la visita psiquiátrica del 22 de enero le diagnosticaron a Jessica un episodio psicótico y se le indicó que debía dejar de tomar los antidepresivos inmediatamente. A la psiquiatra le preocupaba que el fármaco que estaba tomando Jessica le estuviera causando este efecto secundario de psicosis – que es, por cierto, bien conocido – y dijo que hablaría con el neurólogo esa tarde para discutir si Jessica debería dejar de tomar el fármaco para la epilepsia Zonisamide.

El sábado 24 de enero Jessica murió al ponerse delante de un tren en marcha.

Tras aportaciones de otros diputados, el Sr Baker continuó:

La muerte de Jessica era por lo visto evitable. Necesitamos saber por qué no se evitó. …En términos simples, parece que la medicación para la epilepsia, que era necesaria, le causó efectos secundarios de psicosis, que fueron agravados por los antidepresivos que le recetaron con la mejor de las intenciones. Jessica entonces entró en un remolino que trágicamente condujo a su muerte.

Emitiendo un veredicto narrativo [quedan registradas las circunstancias de la muerte sin atribuir las causas a un individuo nominalmente], Peter Bedford quería que la familia de Jessica creyera que lo que el Sr Baker le había dicho a los diputados era totalmente falso. Dijo a los presentes en el tribunal: “No hay prueba alguna que sugiera que algo pudo o podría haberse hecho de manera diferente para evitar lo que ocurrió aquel día.”

Entonces continuó pronunciándose: “La evidencia de alguna relación entre el fármaco que estaba tomando y el suicidio es inconclusa.

Este tipo de declaraciones serían de esperar de abogados de compañías farmacéuticas defendiendo una demanda, pero no de aquellos que han sido contratados para emitir juicios que sean justos, racionales, precisos y coherentes.

Peter Bedford no está solo en la defensa de la medicación psiquiátrica en los tribunales de los jueces forenses.

JadeKosanlavitSeis semanas antes de quitarse la vida en noviembre de 2014, a Jade Kosanlavit, de 15 años, le recetaron Fluoxetina. El febrero pasado el tío de Jade, Chris Proudman, declaró en el proceso judicial que su familia estaba preocupada por la medicación. Citó estudios que dijo mostraban que la Fluoxetina tiene un aumento de riesgo de suicidio del 64%.

El Sr Proudman añadió: “Creo que toda la familia simplemente encuentra difícil entender que medicación con este incremento de riesgo de suicidio como resultado todavía se esté recetando a pesar de este tipo de evidencia que sugiere que los niños o los adolescentes pueden ser empujados al abismo.

AndreRebelloEl juez forense superior de Liverpool y Wirral Andre Rebello sin embargo, le dijo a la familia de Jade que consideraba que la medicación se había prescrito en acuerdo con lo esperado en psiquiatría infantil y juvenil en Inglaterra. Al hacer este juicio, el juez forense ignoró el Protocolo Clínico 28 (CG28), que da a la Fluoxetina estatus de “último recurso“, para ser prescrito sólo en casos de depresión de moderada a grave y sólo después de sesiones prolongadas de “terapia psicológica específica“.

Emitiendo un veredicto conforme Jade se quitó la vida mientras sufría de una enfermedad depresiva, el Sr Rebello dijo: “No puedo decir que sin medicación esto no habría sucedido. Lo que puedo decir es que sucedió a pesar de la medicación.

MargaretTisdaleEn abril del año pasado la destacada científica Margaret Tisdale se quitó la vida en un pueblo de Bedfordshire tras haberle sido prescrito Citalopram.

En el proceso judicial en octubre, fue la hermana de Margaret, Linda, quien mostró preocupación por los efectos secundarios de Citalopram. Declaró: “Yo sentía que no estaba deprimida, sino que tenía mucha ansiedad y estrés. Me preocupó el Citalopram que le recetaron, cuando vi los efectos secundarios. Creo que ella no sabía lo graves que los efectos secundarios podían ser.

TomOsborneEstas preocupaciones fueron descartadas de un plumazo por el juez forense superior de Bedfordshire, Tom Osborne, quien contestó: “Si entraras en Internet y leyeras los efectos secundarios de cada medicamento, nunca querrías tomar ninguno.

Emitiendo un veredicto de suicidio, el Sr Osborne declaró que: “La persona que se quitó la vida aquel día no era Margaret – había sido dominada por el estrés y la angustia.

Habría sido más honesto decir que Margaret, como tantos otros, había sido dominada por una reacción adversa a un fármaco psicotrópico que nunca le deberían haber recetado.

Un refrán español dice: “En el país de los ciegos, el tuerto es rey”.

En su tribunal, el juez forense tuerto puede continuar haciendo la vista gorda ante el papel que juegan los antidepresivos en inducir al suicidio. Siempre y cuando los que han perdido a su ser querido sean mantenidos en la ignorancia.

Sin embargo, desde la llegada de Internet, el juez forense no puede dar por sentado que los que han perdido a su ser querido están ciegos ante los efectos de la medicación psiquiátrica. De hecho, es posible que algunos estén mucho mejor informados que el juez forense.

JakeMcGillLynch2Éste fue el caso en octubre pasado en un proceso judicial de gran repercusión mediática en Dublín, donde Stephanie y John, los padres de Jake McGill Lynch de 14 años, pudieron demostrar de manera concluyente ante un juez forense reacio que Jake se quitó la vida porque le recetaron Prozac.

En sus tribunales de justicia, los jueces forenses siguen indiscutidos, como los monarcas medievales, o el Papa hablando ex cátedra, asumiendo que sus palabras serán aceptadas sin cuestionarlas.

A lo largo de los años nos hemos acostumbrado a la reticencia de los jueces forense a mencionar la medicación psiquiátrica a no ser que ésta sea mencionada por otros presentes en el tribunal. Pero usar su posición privilegiada para diseminar información falsa y propaganda farmacéutica equivale a abuso de poder.

Pero, esperemos, las oportunidades para que el juez forense pueda desinformar sin que se le pidan cuentas disminuirán. Hemos visto por los relatos anteriores que las preguntas planteadas al juez forense no siembre reciben una respuesta correcta.

StepJohnMcGLynchNo hay razón alguna, sin embargo, por la que los que han perdido a su ser querido necesiten hacer preguntas sobre la medicación. Pueden seguir el ejemplo de Stephanie y John. Tienen la capacidad de presentar ante el tribunal abundantes pruebas de NICE y otras fuentes fidedignas, para informar al juez de que los antidepresivos ISRS, de hecho, sí inducen al suicidio. Es posible que también puedan demostrar que, al igual que en los casos de Elena, Tom, Jessica, Jade, Margaret y Jake, existe causa justificada por la que el fármaco no debería haber sido prescrito en absoluto.

EnElPais

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