Prozac mató a Jake

El objetivo de Antidepaware es crear conciencia sobre los peligros de los antidepresivos. En 2009 su hijo, quien no había sufrido de depresión en toda su vida, fue a ver a su médico por insomnio relacionado con estrés laboral. Le recetó Citalopram y en unos días se había quitado la vida. En el juicio de causa de muerte el juez forense descartó el suicidio y nombró al fármaco Citalopram como “causa posible”. Desde 2013 lleva un página web en la que recoge casos de suicidio relacionados con antidepresivos en Inglaterra y Gales desde 2003. Hay más de 5.000.

Jake McGill Lynch se quitó la vida de un disparo. Sólo tenía 14 años. Hacía 46 días que tomaba el antidepresivo Prozac (Fluoxetina), que un psiquiatra le recetó en primera visita porque Jake tenía ansiedad por los exámenes oficiales del equivalente de primer ciclo de ESO en Irlanda. El juez dictaminó un veredicto abierto, no suicidio, como causa de la muerte. Jake no tenía intención de suicidarse, sino que se quitó la vida bajo la influencia de Prozac. Desde la muerte de Jake sus padres Stephanie Lynch y John McGill están luchando para que se conozca la historia de Jake, para crear conciencia sobre los riesgos de los antidepresivos en jóvenes. Aquí Stephanie en la Conferencia Psychiatric Drugs Do More Harm Than Good.

Jake, aged 14 (Part One)
AntiDepAware
23 de julio, 2015

En mayo de 2013 Jake McGill Lynch, de 14 años, se quitó la vida después de que le recetaran Fluoxetina (Prozac).

StepJohnMcGLynch
Stephanie Lynch y John McGill

Desde entonces los padres de Jake, Stephanie y John, han luchado incansablemente en nombre de Jake para que su historia sea escuchada.

Sin embargo, debido en gran medida a la deliberada obstrucción de procesos judiciales por partes interesadas relacionadas con el Servivio de Salud Irlandés, la investigación de las causas de muerte de Jake está todavía por ser completada.  [Finalmente se completó el 16 de octubre de 2015 con un veredicto abierto. Jake, aged 14 (Part Two)]

La semana pasada una propuesta denominada Enmienda de Jake se presentó sin oposición en el Parlamento Irlandés. Esta daría la opción a los jueces de dictaminar un veredicto de suicidio iatrogénico cuando pudiera ser probado que la ideación suicida fue inducida por antidepresivos u otros tipos de medicación psiquiátrica.

KatieByrne1
Katie Byrne

Esta semana el Irish Independent ha publicado un artículo de la periodista Katie Byrne en el cual entrevistó a Stephanie (escrito “Steffini” por la periodista) y a John. Seguidamente la transcripción de la entrevista tal como aparece en el periódico. Para más claridad he escrito citas directas en cursiva.

Padres irlandeses hablan sobre la pérdida de su  hijo, quien se suicidó con 14 años: “Después de desconectar la máquina que mantenía su cuerpo con vida tiré el frasco de Prozac contra la pared.”

A veces Steffini Lynch conduce hasta el instituto de su hijo en Clondalkin para recogerle… pero él nunca sale.

Jake McGill-Lynch, de 14 años, se quitó la vida el 20 de marzo de 2013 y sus padres están lejos de aceptar que su querido hijo ya no está.

Es la situación más difícil a la que un padre puede enfrentarse; es más difícil aún cuando existe la más remota posibildad de que la muerte era evitable.

Jake empezó a tomar el antidepresivo Prozac siete semanas antes de morir de una herida de bala que se infligió el mismo.

La mayoría concluirá que fue la trágica culminación de una larga enfermedad, o un simple caso de causa y efecto. Sin embargo a Jake nunca se le diagnosticó depresión.

Es más, hay pruebas que sugieren que los antidepresivos incrementan el riesgo de suicidio y de ideación suicida en niños y adolescentes.

Los padres de Jake, Steffini y John, afirman que no se les explicaron los efectos secundarios del fármaco.

El prospecto de Prozac, que puede encontrase en la página web de la HPRA [Autoridad Reguladora de Productos de Salud] (con anterioridad el Consejo Irlandés de Medicamentos) vigente en el momento en que Jake se quitó la vida, incluye la advertencia “Los pacientes menores de 18 años tienen un riesgo incrementado de efectos secundarios como intento de suicidio, pensamientos suicidas y hostilidad (predominantemente agresión, comportamiento oposicional e ira) cuando toman este tipo de medicación.”

John y Steffini afirman que nunca se les informó de esto.

Dicen que no se les debe dar a niños menores de 18 años a menos que tengan un diagnóstico de depresión moderada a severa” dice Steffini. “Jake no tenía eso. Tenía ansiedad, lo cual es inherente en  Asperger’s [Síndrome].”

A Jake le diagnosticaron Síndrome de Asperger, que es un desorden de espectro autista, en 2012. De manera intermitente se visitaba con una psicóloga del Servicio de Salud Mental Linn Dara para Niños y Adolescentes en Clondalkin.

Steffini, quien afirma que Jake no tenía una necesidad imperiosa de terapia conversacional, explica que veía a la psicóloga una vez al mes. “Sin embargo, antes de Navidad, hacía cuatro meses que no la veía.”

Su ansiedad aumentó antes de los exámenes de Junior Certificate [Certificado irlandés de Primer Ciclo de ESO] y la psicóloga derivó a Jake a un psiquiatra en enero de 2013.

En aquel momento Steffini estaba aún esperando que le dieran hora para una terapia ocupacional y también había consultado con la psicóloga sobre terapia cognitivo-conductual.

El 31 de enero John llevo a Jake al psiquiatra quien le recetó Prozac.  John firmó un formulario de consentimiento. El psiquiatra nunca había visto a Jake con anterioridad a esa visita.

No investigamos Prozac. Lo deberíamos haber hecho,” dice Steffini.

Cuando le llevé la prescripción a la farmacéutica, le dije: ‘Me da un poco de veguenza, tengo lo que parece una prescripción adulta pero de hecho es para Jake’,” añade.

“‘No te preocupes’, me dijo, ‘un montón de niños lo toman.’”

Steffini afirma que no incluyeron un prospecto con los fármacos cuando los recogió de la farmacia [Eso es porque se dispensan los comprimidos prescritos, no cajas con su prospecto].

Jake empezó a comportarse de forma anormal seis días más tarde. Se fue de clase a medio examen, un acto de desafío desconocido en un alumno de sobresalientes con un coeficiente intelectual de 146.

Esa noche lloró durante tres horas y les dijo a sus padres cuando intentaron consolarle : “Vosotros no sabéis cómo es dentro de mi cabeza”.

Steffini pensó en llevarle al hospital infantil Tallaght A&E. Pero finalmente llegó a la conclusión de que lo que le pasaba a Jake es que se setía intensamente presionado por los inminetes exámenes de práctica para el Junior Certificate.

Estaba inconsolable,” recuerda Steffini. “Estúpidamente no lo relacionamos con el fármaco. En ese momento se nos debería haber hecho la luz.”

John y Steffini dicen que si hubiesen sido conscientes de las contraindicaciones de los antidepresivos ISRS [Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina] para menores de 18 años  habrían sabido que ese comportamiento era motivo de alarma.

El prospecto de Prozac en la web de la HPRA tiene normas de uso muy estrictas en relación al Prozac y los adolescentes.

Los padres deben contactar con su médico si el menor de 18 años desarrolla o empeora síntomas de irritabilidad y agitación intensa; comportamiento inusualmente salvage; inquietud y baja concentración mientras toma Prozac.

Los niños con Asperger necesitan estructuración. Les gusta el orden y suelen comer y hacer actividades a la misma hora cada día.

Jake llegaba del instituto y se sentaba y no se movía hasta que hubiera acabado los deberes,” explica Steffini.

El 20 de marzo de 2013 Jake no se sentó a hacer los deberes. “Cuando John llegó de trabajar le dije: ‘Creo que se debe haber discutido con su novia en Estados Unidos porque va y viene del portátil’.

Estaba agitado,” añade John, “y tenía la cara sonrojada.”

Jake se había inscrito en un club de tiro con su madre hacía unos meses. No le gustaban otros deportes, lo que no es inusual en personas con Asperger,  y sin embargo enseguida demostró un inmediato entusiasmo y aptitud para el tiro.

Ganó una medalla y nunca había visto una sonrisa tan grande en el rostro,” recuerda John. “Eso es todo lo que un padre quiere – que su hijo sea feliz.

Esa noche Jake le pidió a su madre si podía sacar el arma de su sitio seguro para practicar como sostenerla.

No quise decirle que no porque nunca pedía nada,” explica Steffini. “No dude… pero la cagué bien al no quitar la caja de balas. Y tengo que vivir con eso.”

La gente me dice, ‘no lo sabías’. Claro que no lo sabía. Pero tengo que afrontar un hecho y el hecho en questión es que la cagué.”

No oyeron el disparo fatal. Fue el sonido de silencio — cuando llamaron a Jake a cenar — lo que les indicó que algo sucedía.

John, paramédico, subió corriendo las escaleras a la habitación de Jake donde inmediatamente le practicó reanimación cardiopulmonar. Llevaron a Jake al Hospital Tallaght. Respiró por última vez a las 3.30 de la madrugada.

Cuando volvimos a casa después de haber desconectado la maquina de vida asistida cogí el frasco de Prozac y lo tiré contra la pared,” recuerda Steffini.

Era lo único que había cambiado en la vida de Jake — y en ese momento lo supe.”

La investigación de la causa de muerte, que empezó el 31 de mayo del año pasado, sigue en curso.

John y Steffini no quieren sólo un veredicto. Quieren respuestas. Quieren saber por qué los antidepresivos vendidos en Irlanda no llevan una Advertencia de Recuadro Negro como lo hacen en Estados Unidos.

Quieren saber por qué a su hijo le receteron un antidepresivo cuando no le diagnosticaron depresión.

Cuando la enfermedad ocupa una frase en el prospecto y los efectos secundarios ocupan tres páginas, hay un problema,” dice Steffini.

Cita un caso en Estados Unidos que marco un hito: un juez concluyó que un chico de 15 años estaba bajo la influencia de Prozac cuando apuñalo mortalmente a su amigo.

PadraigMacLochlainn
Pádraig Mac Lochlainn

Los casos como éste se denominan ‘iatrogénicos’ – causados por el tratamiento médico. El término fue presentado en el Parlamento la semana pasada por Pádraig Mac Lochlainn de Sinn Féin.

Me reuní con la familia McGill Lynch por primera vez el año pasado,” explica Mac Lochlainn. “Uno de los aspectos que consideramos fue el Coroner’s Act que tiene más de 50 años y necesita una revisión exhaustiva.”

Queremos presentar una enmienda simbólica conocida como ‘Enmienda de Jake’. La idea es que el juez pueda considerar la cuestión del suicidio iatrogénico.

Hay una gran cantidad de evidencia en todo el mundo de que esta medicación tiene el potencial de causar suicidio e ideación suicida en jóvenes y pensamos que esto debería ser algo en lo que un juez pueda dictar sentencia.”

John y Steffini insisten que no buscan “una ganancia material”, y que tampoco son anti-medicación.

Nuestra intención no es asustar a la gente,” says Steffini. “Pensamos que la medicación debería ser el último recurso, no el primero.”

Si tu hijo está estresado por los exámenes o porque ha roto con su novia… eso no es depresión. Eso es la vida.”

Puede que suene anticuado, pero a veces estamos felices, a veces estamos tristes,” añade John.

Quieren crear conciencia sobre los riesgos de los antidepresivos.

Creen que su hijo hubiera marcado una diferencia en este mundo y ahora, más de dos años después de su muerte, están decididos a marcar esa diferencia en su nombre.

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La segunda parte está por escribir. Eso ocurrirá después del término de la investigación de las causas de la muerte de Jake. Mientras tanto nuestros pensamientos están con Stephanie y John mientras continúan su lucha.

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